De ciudades, libertad y referentes.
Martes 10 de Enero de 2012 17:30


Como muchos de vosotros sabéis, tuve hace poco la suerte de pasar unos días en la ciudad de Salamanca, con motivo del homenaje a D. Miguel de Unamuno  por el 75º aniversario de su muerte.


Todo lo que pueda decir de esta bella ciudad es poco. En esta web ya se ha subido la galería de un corto recorrido por sus calles a modo de muestra de la atmósfera literaria que se respira, del alma de letras y pensamiento que se siente a cada paso: desde estatuas de escritores en los bares y en las plazas hasta textos de El Quijote en las fachadas o versos de Lope en los parques y un largo etcétera.  El arte en todas sus manifestaciones, el aire tan puro y frio que hiere pero sienta bien al respirarse o su genial forma de comer son cosas que en unos días te reconcilian con la vida. He de decir que el esmero y la dedicación con los que la mayoría de sus habitantes cuidan, vigilan, adornan, aman su ciudad me ha dejado tremendamente sorprendido, a mi y supongo que a todos los que venimos de grandes ciudades en las que, y más en estas fechas, la epidemia de locura consumista es un monstruo que devora calles, plazas y avenidas dejando tras de si, para muchos, una sensación desagradable.


Los que me conocen saben que desde hace años profeso una sincera admiración tanto por la obra como por la persona de D. Miguel de Unamuno. No voy a hacer aquí un análisis de su figura, pues grandes expertos ya lo han hecho y además el artículo sería interminable. Lo que sí pretendo con estas líneas es explicar porque el pensador vasco es para mi, y creo que debiera ser para la sociedad actual, un referente.


Por su independencia, porque asistimos demasiado a menudo al espectáculo del sectarismo, aumentado por mil con motivo de las últimas elecciones, porque flaco favor hacen aquellos que a izquierda y derecha sólo ven la única verdad en las ideologías que profesan y el mal absoluto en las de los demás, los que se dedican a alimentar los odios, para que no desfallezcan de inanición, de hace casi 80 años, los que solo son capaces de ver un anodino mundo en blanco y negro, un miope panorama social y político.


Por su honestidad, por su forma de vivir la libertad, por su compromiso. Es necesario hoy más que nunca gente que se rija por principios y no por ideologías, que busque el bien común y denuncie las injusticias y desaciertos siempre, aunque venga de afines y que sea capaz de aplaudir, tarea titánica para los más intolerantes, los méritos de aquellos que portan  siglas o ideas contrarias.


Por su inteligencia, por su espíritu crítico, por su autenticidad. Porque es difícil para muchos ver más allá de los caminos marcados, mas allá de lo que todo el mundo hace o de lo que siempre se ha hecho, más allá de grandes descuentos para adquirir aquello que no sirve para nada, de aparatosos banquetes para celebrar nadie sabe bien qué, de enormes multitudes para encontrar el más nuevo y a la última dolor de cabeza. Todos sabemos a quienes no interesa, pero debería enseñarse en las escuelas al hombre del siglo XXI a replantearlo todo, a cuestionarlo todo, a ser capaz de encontrar su propio espacio, a ser capaz de crear su propio paraíso.


Por su valor para leer el pasado (¡qué políticamente incorrecto es, hoy en día, el pasado!) y por su capacidad para mirar al futuro en un mundo en el que muchos no piensan ni sueñan más allá del próximo telediario.


Por su manera de mirar a los miedos a los ojos, sin anestesia, sin arrinconarlos en los “sótanos del espíritu” ni en las “mazmorras del alma” entre el estruendo de los cláxones y el disparate de las luces de las grandes superficies.


Por eso quiero felicitar al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Salamanca, con su alcalde al frente, D. Alfonso Fernández Mañueco (Sí, también está permitido hablar bien de políticos) por su programa "2.012. El año de Unamuno" para impulsar la difusión de cara a la sociedad de la figura de este gran hombre amante de la libertad, tras ser  represaliado en la guerra civil por ambos bandos y pasar décadas acallado por unos y otros. Porque son estos rasgos, salvando circunstancias o errores que todos cometemos, los que en mi opinión nos aporta Unamuno y que, sin duda, si los tenemos en cuenta ya estaremos creando un mundo mas humano y habitable.


Enrique Ballesteros


En Málaga, a 5 de Enero de 2.012.